¿Has puesto atención al primer verbo que aparece en la Biblia? Genesis 1:1 “En el principio creó Dios...” Así es… el verbo “crear”.  Desde el inicio, Dios se revela a sí mismo como un Dios creativo: un artista por excelencia, porque todo lo que Dios produce lo hace excelente.

La creatividad de Dios ha sobrepasado la comprensión humana, pues durante miles de años, todavía sigue siendo una interrogante con miles de explicaciones distintas.  Aún doctrinalmente, las interpretaciones entre unos y otros sobre cómo fue formado el universo, tienen ciertas discrepancias. Lo que sí podemos afirmar -por fe- es lo que dice Hebreos 11:3 “Por la fe entendemos que el universo fue formado por la palabra de Dios, de modo que lo visible no provino de lo que se ve.” (NVI)  En pocas palabras, lo que vemos fue hecho por algo que no podemos ver.  O más bien, lo visible fue creado por algo invisible. 

Si bien todos podemos ver el edificio que está en la esquina de una calle en la ciudad, difícilmente podemos ver al arquitecto que lo diseñó. Y sin embargo, la obra puede estar frente a nosotros, mas pasamos por alto el proceso ingenioso que debió atravesar su construcción.  Así también fue el Génesis (el principio de todo lo creado).  Fue un proceso complejo de diseño e ingeniería que asombrosamente duró sólo seis días porque fue dibujado y construido por un Maestro.

Además, cabe mencionar que el oficio de Dios aquí en la Tierra, cuando se hizo hombre, fue de carpintería.  Así es… cuando nos visitó hace dos mil años, decidió volver a sus primeros oficios: ¡crear!

A diferencia de lo que muchos creen, Satanás no puede crear.  Su misión es manipular lo creado.  Ningún pasaje de la Biblia le atribuye al diablo una cualidad creativa, entendiéndose por creatividad, la capacidad de producir algo inexistente.

Tú eres producto de la creatividad divina de tu Padre.  Él te formó desde el vientre de tu madre  y tuvo tu nombre en memoria (Isaías 49:1). No eres producto de la casualidad.  Él te programó con un propósito muy específico, adorarlo.  

Luzbel fue expulsado del cielo y echado al mundo.  Dios te creó a su imagen y semejanza para que tú ejercieras dominio sobre el príncipe de las tinieblas y elevaras adoración desde la Tierra.  Así que puedes estar seguro que tu adoración es escuchada en el Cielo porque es producto de algo que se creó desde allá. 

De manera que fuimos creados (Isaías 43:7), elegidos (1ª Pedro 2:9) y comisionados (Apocalipsis 14:6-7) para adorar a Dios.  Ese ha sido, hasta ahora, el propósito de su creación.   Y como todo propósito eterno que de Él proviene, nunca cesará.

La creatividad de Dios superará por completo cualquier don creativo humano o satánico.  Es el Padre de la creatividad porque por Él las cosas existen, y por medio de Él son creadas.  Todo lo que el mundo ofrece es una interpretación de algo que previamente existía.  La música del mundo, por ejemplo, es producto de una desviación de un medio que se empleaba para adorar a Dios en el cielo originalmente. 

Tú y yo somos una obra de barro diseñada en las propias manos de nuestro Papá. No dejes que el diablo manipule esa idea. Quiere robarte tu identidad haciéndote pensar que naciste para crecer, reproducir y morir, cuando en realidad naciste para adorar a tu Padre Celestial.

Recuérdalo: ¡Todo lo que respira alabe a Jehová! El mundo es redondo porque cuando en un lado estamos dormidos, el otro está despierto alabando y exaltando su nombre.  Es una adoración continua. Qué creatividad la de Dios. 

Mira la naturaleza y fíjate en algo: ¿notas algún ángulo recto? No.  Todo lo que Dios creó originalmente es distinto a lo que el hombre crea.  Las olas del mar, una hoja, las nubes, los cielos, la Tierra misma, una célula, las ondas sonoras, y hasta un átomo, ¡es redondo! Los parámetros creativos de Dios son únicos e infinitos como la arena del mar. No puedes contarlo, porque es un reflejo de quien lo creó… un Dios eterno, todopoderoso, infinito, inmortal, ilimitado, en fin… creativamente impresionante.

Un Papá Creativo

por Fernando Arias