
Como director de un ministerio tan inusual y específico que se esfuerza por ministrar los sueños de las personas, comúnmente la gente me pregunta, “¿cómo podés estár seguro que tu sueño es de Dios y no de tu propia inspiración?”
Primeramente déjame aclararte algo: Primero, Dios se inspiró en mí para darme un sueño único. No es que yo me haya inspirado en mí mismo, sino Dios se inspiró al crearme, así como lo hizo contigo también. Al hacerlo, te dio un propósito único que encaja en sus planes para este tiempo y para la generación a la cual pertenemos. Romanos 8:28.
Para estar seguro que estás soñando un sueño de Dios y no una meta personal inspirada por tu propia naturaleza humana debes hacerte dos preguntas esenciales:
Durante tres años, Ministerio Ondas incansablemente ha trabajado por contestar afirmativamente a estas dos preguntas. Todo lo que hacemos en Ondas, sirve para cumplir con estos dos principios: (1) soñar lo que nos parece imposible para el hombre pero posible para Dios y (2) bendecir los sueños de otras personas.
Ministerio Ondas, a diferencia de lo que muchos puedan creer, no es una institución artística, o bien, que se enfoca en las artes… ¡para nada! Nuestro enfoque son las personas. Las artes son más bien un medio por el cual comunicamos e inspiramos a las personas a escuchar atentamente la voz de Dios que el mundo ha intentado distorsionar. Pero nuestro único objetivo siempre ha sido el mismo: las personas.
Yo te reto a que este año que ahora se inicia, te propongas meditar en estas dos preguntas que acabas de conocer. Propón en tu corazón reservar un tiempo para encontrarte con Dios y meditar sobre tus sueños y metas personales. Recuerda que: no existe sueño ni visión que haya nacido en el corazón de Dios que no incluya personas.
¿Es mi sueño, el sueño de Dios, también?
por Fernando Arias